domingo, 4 de abril de 2021
César Coll, coautor del nuevo modelo de aprendizaje escolar: “En ningún caso nuestra propuesta busca bajar el nivel”
martes, 23 de marzo de 2021
La educación infantil en la Lomloe: ¿qué ha cambiado?
- La Lomloe ya es una realidad. Publicada el 30 de diciembre, en el Boletín Oficial del Estado, la nueva ley educativa nos trae diversos cambios, algunos muy importantes para la etapa de educación infantil.
Uno de los aspectos más relevantes que la ley destaca en su texto es el impulso al primer ciclo de la etapa así como algunos aspectos relativos a este. Después de años reclamando contra la situación en la cual se encontraba este ciclo, por fin, tendremos un marco legislativo en el que, por primera vez tras la LOE (2006), el Estado y las comunidades autónomas establecerán unos requisitos mínimos comunes. Requisitos mínimos relativos al currículo, las ratios, las titulaciones y los espacios los que deberán cumplir los centros.
También se incluyen mejoras para la etapa en general. Desde aspectos como establecer la necesidad de la coordinación entre los dos ciclos de la etapa de Infantil, como con la etapa de Educación Primaria para poder así garantizar el proceso de formación. La inclusión del desarrollo artístico y de educación en valores y cívicos para la convivencia se suma a la de promover la igualdad de género.
Indudablemente todos estos cambios y avances, en lo que respecta a Educación Infantil, suponen otorgar parte de los derechos que tienen el resto de etapas, una parte de lo que la Plataforma de Educación Infantil de Madrid y Estatal ha estado pidiendo desde 2007. No obstante, toda ley tiene sus luces y sombras, y pese a los pasos dados y la apuesta por esta etapa, tan importante en la vida de quienes forman parte de ella, se han quedado otros elementos fuera de un texto que como mínimo estará en vigor durante 4 años. A pesar de que estos detalles no aparecen en los artículos de la etapa de Infantil, afectan directamente a la misma. Uno de esos aspectos que tal vez no solo fuese esperado para quienes formamos esta etapa, sino también para quienes están en etapas como la Educación Primaria y Secundaria, es la ansiada bajada de ratios. Como docentes, siempre hemos apostado por una menor ratio que actualmente se baraja en todas y cada una de las etapas educativas, que proporcionaría una mejora en la calidad educativa, puesto que se invertiría mayor tiempo y dedicación en cada alumno y cada alumna. De hecho, esto se ha podido apreciar en la reducción por clase obligada por la situación de la pandemia.
Somos muchas personas las que queremos llegar progresivamente a las ratios establecidas por la Red de Atención a la Infancia de la Comisión Europea o, al menos, en lo que respecta a la Educación Infantil. La diferencia de los 5 puestos escolares proporcionales que existe entre la etapa de Educación Primaria y Secundaria, debe contemplarse también para el segundo ciclo de Infantil, así como una reducción proporcional y progresiva para el primero, incluso establecer la pareja educativa. Sin olvidar a los niños y niñas que presentan necesidades educativas con quienes esta ley no se moja, dejando la puerta abierta a la elección de cada Administración educativa, la posibilidad de reducir la ratio con respecto a lo establecido de forma general en las aulas donde estos alumnos cursen. El planteamiento no es firme al no decretar automáticamente la bajada de ratio en estas aulas para poder ofrecer las mejores condiciones de inclusión y desarrollo de estos niños y niñas, esencia que recoge la Declaración de los Derechos del Niño y sus Observaciones Generales, documentos en los que, sin embargo, dice apoyarse esta ley a lo largo de sus párrafos.
Tampoco olvidamos que se ha quedado en el cajón la posibilidad de crear una Mesa de Infancia como un instrumento de equidad, para analizar, estudiar, regular y supervisar el adecuado desarrollo del derecho a la Educación Infantil, lo que permitiría integrar e implementar las distintas políticas públicas necesarias para que todos los niños y todas las niñas puedan realizar su derecho a la educación completo y desde el nacimiento.
La andadura de esta ley acaba de comenzar, solo nos queda esperar a ver su desarrollo en los diferentes Reales Decretos, donde también haremos aportaciones que desarrollen el sentido original de nuestras alegaciones a la Ley. Reales Decretos que, después, las diferentes Comunidades Autónomas ajustarán a sus territorios, donde seguiremos reivindicando.
lunes, 8 de marzo de 2021
Qué es la coeducación o cómo fomentar la igualdad desde la infancia. Aportación de ANDREA QUEVEDO
No es cosa de una actividad en el Día de la Mujer, es un cambio radical que cuestiona tanto el fondo como la forma de la escuela, revisando los libros y los espacios en las aulas o reinventar los patios Coeducar es educar bajo un modelo libre de machismo, de sexismo y, por tanto, de violencias machistas.
miércoles, 24 de febrero de 2021
Mujeres en los libros de texto, relato de una exclusión cultural
Diario de la Educación 24/02/2021
lunes, 15 de febrero de 2021
Xavier Martínez-Celorrio: «La educación infantil es la mayor igualadora del sistema educativo»
jueves, 11 de febrero de 2021
DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER Y LA NIÑA EN LA CIENCIA.Por qué hemos lanzado #NoMoreMatildas
lunes, 8 de febrero de 2021
El respaldo de la ley Celaá al aprendizaje por proyectos
viernes, 29 de enero de 2021
Del acoso escolar a la convivencia, cada día del curso
por - Con motivo de la celebración del Día Escolar para la Noviolencia y la Paz (DENYP), tiene sentido preguntarse cómo promover la paz el resto de días del año. El DENYP suele ser una ocasión simpática y simbólica de celebrar un valor compartido, pero si tenemos en cuenta las implicaciones de la ausencia de paz en un centro escolar, tal vez deberíamos celebrar el DENYP menos a la ligera.
La memoria de Diego, Jokin, Carla, Aranzazu entre otros debería ser motivo suficiente para celebrar un DENYP cada día, lleno de contenido, como si se nos fuera la vida en ello, porque efectivamente, en algunos casos, se nos va. Aunque las cifras de acoso escolar bailen entre un 2% y un 25% de niños, niñas y jóvenes victimizados, cada caso sobra. Cada uno de los casos de acoso escolar es un fracaso de las políticas de convivencia escolar. Y cada uno de estos niños, niñas y jóvenes pagan de por vida –si no con su vida– su experiencia en un sistema que no ha sabido detectar y poner fin a su sufrimiento.
Por ello, es imprescindible interpelar al Ministerio para que haga lo posible para reactivar las medidas de convivencia escolar, para apoyar al alumnado, al profesorado y a las familias a tener medios para realizar acciones efectivas en los centros, no solo para evitar el acoso y la violencia, que sería un objetivo de mínimos, sino para conseguir que estos sean microcosmos de aprendizaje de la convivencia en positivo, en que el alumnado aprecie la diversidad, salga con las habilidades socio-emocionales reforzadas, considere el conflicto como un hecho natural y tenga capacidades para resolverlo y, en definitiva, aprenda a ser y a vivir juntos (según Delors).
El plan aprobado en 2016 incluía más de setenta medidas de promoción de la convivencia, y el Ministerio también mantiene ocho líneas de actuación con una batería de acciones, todas pertinentes, pero probablemente inabarcables teniendo en cuenta los recursos insuficiente que se destinan tradicionalmente a educación. Para abarcar menos pero apretar más, algunas de las medidas a priorizar podrían ser: mantener la formación del alumnado en detección e intervención en casos de acoso escolar, pero también en convivencia; extender la formación de profesorado en transformación de conflictos y convivencia, y revisar las formas de acompañamiento en los espacios informales.
El alumnado es el principal afectado por el acoso y el ciberacoso, y también quien tiene más información para detectarlos y denunciarlos. Por ello es acertado que muchos esfuerzos se centren en la capacitación y protección del alumnado, teléfono de acompañamiento y denuncia, etc. Todas las iniciativas en este sentido son bienvenidas. También es importante, sin embargo, que estas campañas no se conformen con eliminar la violencia o el acoso, sino que se propongan objectivos para mejorar las relaciones, promover habilidades como la escucha y la empatía o el pensamiento complejo, incentivar actitudes cooperativas, asegurar la inclusión de todas las personas del grupo, en su diversidad, etc. Si bien estos contenidos pueden tratarse puntualmente en un día como el DENYP, también pueden ponerse en práctica cada día, sin necesidad de añadir nuevos contenidos, mediante metodologías de aula participativas y socioafectivas.
Para que el alumnado pueda ser formado en estas competencias, la formación de profesorado es también una medida indispensable. Saber que el 76% del profesorado reconoce no sentirse suficientemente preparado para afrontar las situaciones de acoso escolar no es un dato tranquilizador. Pero, de nuevo, no se trata solo de que el profesorado sepa frenar la disrupción, violencia o el acoso, sino que sepa formar al alumnado en habilidades necesarias para la convivencia presente y futura. La manera de acercarse a la formación del profesorado es incorporarla a la inicial en los estudios de magisterio, educación, etc., como ocurre en Suecia, en donde todo futuro docente debe formarse, ya desde la universidad, en “gestión de conflictos y liderazgo” como un contenido obligatorio. Tal formación inicial en las universidades españolas es muy insuficiente, y aunque cuentan con valoraciones muy positivas del alumnado, suelen ser asignaturas optativas. Hasta que esto cambie, daberán ampliarse los recursos para la formación continuada, y encontrar formas para que el profesorado se forme, en activo, sin llegar a la extenuación.
Aunque la mayoría de los planes existentes actualmente en diferentes países se centran en la formación del alumnado y del profesorado, cabe tener en cuenta que la mayoría de conflictos y casos de acoso suceden, bien fuera del aula (patio, pasillo) donde el alumnado pone realmente en práctica sus competencias, bien fuera del colegio (de camino a casa y a través de los teléfonos móviles, sin que puedan sentirse protegidos en sus propias casas). Esta realidad parece reclamar una descarga de parte de la responsabilidad que pesa sobre el profesorado y a la vez demanda una responsabilización colectiva de la problemática, incluyendo la formación de personal de comedores y patio y de las familias, de forma que se revisen e incorporen actividades de juego cooperativas e inclusivas en el tiempo de juego y para ampliar las capacidades de detección.
Puestos a reivindicar la noviolencia y la paz en las escuelas, hagámoslo desde lo más doloroso, acabar con el sufrimiento del alumnado acosado, hasta lo más ambicioso, hacer de las escuelas espacios de empatía, estima e inclusión.
- Con motivo de la celebración del Día Escolar para la Noviolencia y la Paz (DENYP), tiene sentido preguntarse cómo promover la paz el resto de días del año. El DENYP suele ser una ocasión simpática y simbólica de celebrar un valor compartido, pero si tenemos en cuenta las implicaciones de la ausencia de paz en un centro escolar, tal vez deberíamos celebrar el DENYP menos a la ligera.
La memoria de Diego, Jokin, Carla, Aranzazu entre otros debería ser motivo suficiente para celebrar un DENYP cada día, lleno de contenido, como si se nos fuera la vida en ello, porque efectivamente, en algunos casos, se nos va. Aunque las cifras de acoso escolar bailen entre un 2% y un 25% de niños, niñas y jóvenes victimizados, cada caso sobra. Cada uno de los casos de acoso escolar es un fracaso de las políticas de convivencia escolar. Y cada uno de estos niños, niñas y jóvenes pagan de por vida –si no con su vida– su experiencia en un sistema que no ha sabido detectar y poner fin a su sufrimiento.
Por ello, es imprescindible interpelar al Ministerio para que haga lo posible para reactivar las medidas de convivencia escolar, para apoyar al alumnado, al profesorado y a las familias a tener medios para realizar acciones efectivas en los centros, no solo para evitar el acoso y la violencia, que sería un objetivo de mínimos, sino para conseguir que estos sean microcosmos de aprendizaje de la convivencia en positivo, en que el alumnado aprecie la diversidad, salga con las habilidades socio-emocionales reforzadas, considere el conflicto como un hecho natural y tenga capacidades para resolverlo y, en definitiva, aprenda a ser y a vivir juntos (según Delors).
El plan aprobado en 2016 incluía más de setenta medidas de promoción de la convivencia, y el Ministerio también mantiene ocho líneas de actuación con una batería de acciones, todas pertinentes, pero probablemente inabarcables teniendo en cuenta los recursos insuficiente que se destinan tradicionalmente a educación. Para abarcar menos pero apretar más, algunas de las medidas a priorizar podrían ser: mantener la formación del alumnado en detección e intervención en casos de acoso escolar, pero también en convivencia; extender la formación de profesorado en transformación de conflictos y convivencia, y revisar las formas de acompañamiento en los espacios informales.
El alumnado es el principal afectado por el acoso y el ciberacoso, y también quien tiene más información para detectarlos y denunciarlos. Por ello es acertado que muchos esfuerzos se centren en la capacitación y protección del alumnado, teléfono de acompañamiento y denuncia, etc. Todas las iniciativas en este sentido son bienvenidas. También es importante, sin embargo, que estas campañas no se conformen con eliminar la violencia o el acoso, sino que se propongan objectivos para mejorar las relaciones, promover habilidades como la escucha y la empatía o el pensamiento complejo, incentivar actitudes cooperativas, asegurar la inclusión de todas las personas del grupo, en su diversidad, etc. Si bien estos contenidos pueden tratarse puntualmente en un día como el DENYP, también pueden ponerse en práctica cada día, sin necesidad de añadir nuevos contenidos, mediante metodologías de aula participativas y socioafectivas.
Para que el alumnado pueda ser formado en estas competencias, la formación de profesorado es también una medida indispensable. Saber que el 76% del profesorado reconoce no sentirse suficientemente preparado para afrontar las situaciones de acoso escolar no es un dato tranquilizador. Pero, de nuevo, no se trata solo de que el profesorado sepa frenar la disrupción, violencia o el acoso, sino que sepa formar al alumnado en habilidades necesarias para la convivencia presente y futura. La manera de acercarse a la formación del profesorado es incorporarla a la inicial en los estudios de magisterio, educación, etc., como ocurre en Suecia, en donde todo futuro docente debe formarse, ya desde la universidad, en “gestión de conflictos y liderazgo” como un contenido obligatorio. Tal formación inicial en las universidades españolas es muy insuficiente, y aunque cuentan con valoraciones muy positivas del alumnado, suelen ser asignaturas optativas. Hasta que esto cambie, daberán ampliarse los recursos para la formación continuada, y encontrar formas para que el profesorado se forme, en activo, sin llegar a la extenuación.
Aunque la mayoría de los planes existentes actualmente en diferentes países se centran en la formación del alumnado y del profesorado, cabe tener en cuenta que la mayoría de conflictos y casos de acoso suceden, bien fuera del aula (patio, pasillo) donde el alumnado pone realmente en práctica sus competencias, bien fuera del colegio (de camino a casa y a través de los teléfonos móviles, sin que puedan sentirse protegidos en sus propias casas). Esta realidad parece reclamar una descarga de parte de la responsabilidad que pesa sobre el profesorado y a la vez demanda una responsabilización colectiva de la problemática, incluyendo la formación de personal de comedores y patio y de las familias, de forma que se revisen e incorporen actividades de juego cooperativas e inclusivas en el tiempo de juego y para ampliar las capacidades de detección.
Puestos a reivindicar la noviolencia y la paz en las escuelas, hagámoslo desde lo más doloroso, acabar con el sufrimiento del alumnado acosado, hasta lo más ambicioso, hacer de las escuelas espacios de empatía, estima e inclusión.
viernes, 25 de diciembre de 2020
La Lomloe ya es la nueva ley educativa por Redacción - Diario de la Educación 23/12/2020
«El mejor premio lo supone el reconocimiento de las familias» NOELIA RODRÍGUEZ FINALISTA A MEJOR DOCENTE DE ESPAÑA
Evaluación de la asignatura, 3/06/21
https://prezi.com/p/edit/85btuifhd5x3/
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El catedrático, uno de los siete expertos elegidos por el Ministerio de Educación para diseñar el vuelco a la enseñanza, afirma en esta en...
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